17.10.2004
Semana Santa en Tarifa
Hoy día, para mucha gente, tanto jóvenes como mayores, la semana santa se reduce a un estupendo periodo de vacaciones entre navidad y verano que se aprovecha para, con un poco de suerte, darse el primer baño anual en el mar, ir a esquiar o, al menos, tomar un poco el sol y coger algo de "bronce".
Texto: Kathrin Abendroth Sin embargo, para otros muchos que no se van de vacaciones y viven esta semana en sus poblaciones, esta semana tiene un profundo significado religioso y también marcadamente social. No en vano toda la semana santa española está regida por las cofradías, a su vez originadas por los gremios, que viven hondamente su fraternidad.
Si nos fuéramos hacia atrás, muy hacia atrás, en la historia, nos encontraríamos con la sorpresa de que multitud de pueblos del planeta ya celebraban su "semana santa" muchísimo antes de la aparición del cristianismo. En realidad lo que se celebraba era la fiesta de la llegada de la primavera con la resurrección de la naturaleza, muerta cada invierno. 
Así pues, nos encontramos ante una fiesta ancestral del ser humano que la iglesia católica adoptó, como otras muchas, substituyendo la fiesta pagana por la fiesta religiosa. Al margen de la opción religiosa de cada uno, no cabe la menor duda de que lo que ha llegado hasta nuestros días es una manifestación artística, cultural y de fervor popular.
Las procesiones de la semana santa tarifeña se suceden cada día desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo. Parece que la imagen más antigua es la del Cristo del Consuelo, que sale el Miércoles Santo y data de principios del siglo XVI; sin embargo, la hermandad más antigua data de 1752, cuando se creó un Patronato para la procesión del Santo Sepulcro, que sale el Viernes Santo.
Animamos a todos los lectores a participar en este extraordinario espectáculo y sacar sus propias conclusiones.
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